Economía, la brecha de los sexos y la edad de oro
¿Cómo afectan los cambios económicos a la brecha de oportunidades entre el hombre y la mujer?
Edición Nº 50

Por Sergio Gevatschnaider - sergiosear@yahoo.com.ar
Lic. en Economía UBA, Contador Público UBA,
Lic. en Administración UBA.
Para tratar este punto nos conviene distinguir entre crecimiento, desarrollo y progreso económico. Mientras la primera hace referencia al incremento del producto real a través del tiempo, el desarrollo va más allá: es la utilización cada vez mayor de las potencialidades del país. El progreso económico a diferencia de los anteriores implica pasar de un estado que se juzga menos satisfactorio moralmente a uno superior donde se satisfacen mejor las necesidades sociales.
En este aspecto no puede haber progreso económico sin desarrollo, ni desarrollo sin crecimiento. Dentro de estas necesidades sociales en las sociedades modernas, tenemos las distintas oportunidades otorgadas a los hombres y a las mujeres.
Para tratar de responder la pregunta que encabeza esta nota utilicemos los estudios de la sicología evolutiva, disciplina que estudia el comportamiento humano como una serie de adaptaciones realizadas durante los estadíos primitivos de la humanidad. Estas adaptaciones incluyen la capacidad de deducir las emociones de los otros, de cooperar, de poseer un lenguaje. Estos sicólogos ven ciertos comportamientos y emociones como universales. Lo que hace una cultura específica es producir un determinado resultado, por ejemplo el idioma que hablamos.
Estudios estadísticos entre más de 40.000 mujeres y varones de todos los continentes llevan a afirmar que la brecha entre las sociedades tradicionales es menor que en las sociedades modernas y desarrolladas lo cual es paradójico, pues uno pensaría que a mayor desarrollo menor tendría que ser la brecha entre hombre y mujeres.
La explicación que dan estos sicólogos es que a medida que las modernas sociedades desarrolladas derriban las barreras externas entre hombres y mujeres, se reavivan las diferencias ancestrales. Los mayores cambios se dan en la personalidad de los varones. Los primeros, en las sociedades tradicionales, parecen más prudentes y menos enérgicos y competitivos que los varones de los países avanzados. La explicación que se da apunta a las privaciones de las naciones pobres. La escasez, en la mayoría de las especies, afecta más al sexo más grande y en el caso de los humanos reduciría sus diferencias sexuales.
| Los estudios pueden llevarnos a una conclusión en donde la real aspiración de la Psicología Evolutiva es que el progreso haga retornar |
En el aspecto físico la diferencia de estatura promedio entre el hombre y mujer es mayor en los países ricos que en los pobres debido a que la malnutrición y la enfermedad afectan desproporcionadamente más a los varones que a las mujeres. Con respecto a la personalidad, lo cual hace al análisis más controvertido y más cuestionado, los defensores de estos estudios afirman que "las diferencias de personalidad" entre sexos en los países tradicionales como la India, son menores que en países como Holanda o los Estados Unidos.
Los estudios pueden llevarnos a una conclusión en donde la real aspiración de la Psicología Evolutiva es que el progreso haga retornar las culturas modernas y sus características sicológicas a las raíces de nuestros ancestros cazadores- recolectores. Estos eran nómades con estructuras mucho menos rígidas y mucho más igualitarias que las que generó la posterior civilización basada en la agricultura y en la fuerte monopolización de los recursos por pocos hombres. Dicha sociedad nómade habitó la tierra durante el largo período llamado paleolítico cuya herramienta fundamental era el instrumento de piedra. La moderna sociedad occidental, mucho más rica y con menos rigideces paradójicamente entonces devuelve a sus habitantes a los orígenes.
Lo cual plantea la pregunta: ¿Es tal como dicen dichos expertos? Es decir un proceso cuya conclusión es volver a una combinación de mundo primitivo con tecnología moderna. El progreso siguiendo esta visión es una especie de retorno.
Una crítica que se puede formular a estas ideas es la realizada en otro contexto por el sociólogo Zygmunt Bauman. El considera que la sociedad moderna integra a sus miembros, fundamentalmente como consumidores. El reconocimiento parte entonces del grado de tenencia de distintos productos del mercado, lo que produce que los pobres sean considerados inútiles, lo cual genera resentimiento y un deseo de venganza más violento. Lejos entonces estamos del igualitarismo de estas sociedades nómades.
Por otro lado, estos grupos primitivos no tenían un agudo sentido de propiedad, ni de conflictos que ello genera, mientras la posterior sedentarización generaría guerras cada vez mayores, pero por otro lado, dicho proceso también potenció la capacidad y habilidad de la humanidad. Esta paradoja en la sociedad moderna, fue analizada ya por Adam Smith donde la creciente división de trabajo unido al avance tecnológico por un lado generaba una ola de abundancia, pero por otro potenciaba la destrucción que podía producir una guerra.
En este época de crisis financiera, de posibilidad de conflictos bélicos con armas de destrucción avazallantes tal vez detrás de esta búsqueda de una edad de oro (en donde brille la igualdad) se busque en sí un viejo anhelo de muchas culturas y ese deseo forma parte tanto de nuestra humanidad como cualquier comportamiento adaptativo analizado por la sicología evolutiva.
El poeta romano Ovidio recreó esta época feliz como un tiempo de inocencia, de justicia, de bondad y abundancia donde la Tierra gozaba de una primavera perpetua, Posteriormente la humanidad se degradó llegando a la situación actual donde la maldad, el pillaje y la muerte gobiernan nuestras sociedades. En esta época de crisis la idea de una edad mejor también fue retratada por un poeta, pero en este caso más contemporáneo, el poeta francés Jacques Prevert:
Una tierra fértil.
Una luna bondadosa
Un Mar hospitalario
Un sol sonriente
Al curso de agua
Las hijas del aire del tiempo
Y todos los muchachos de la tierra
Nadan en el más profundo arrobamiento
Nunca verano, nunca invierno
Simplemente buen tiempo todo el tiempo
Y Dios arrojado del paraíso terrestre
Por sus adorables hijos
Que no le reconocen ni de Eva ni de Adán
Dios se va buscar trabajo en una fábrica
Trabajo para él y su serpiente
Pero ya no existe la fábrica
Solamente existe
Una tierra fértil.
Una luna bondadosa
Un Mar hospitalario
Un sol sonriente



